miércoles, 2 de febrero de 2011

Dentro de 50 años...



Dentro de cincuenta años poco va a importar cuánta gente fue a la plaza, dará lo mismo quién ganó la batalla del rating este año, serán del olvido los bailes eróticos de Nazarena Vélez, los jugadores que no entraron en la lista para el mundial de Alemania, los legisladores que armaron su monobloque, y también El Código Da Vinci.

Lo que, definitivamente, sí estará presente es aquello que se haya hecho hoy por la educación.

Dentro de cincuenta años probablemente Kirchner sea el nombre de alguna avenida en Santa Cruz, Macri sea un apellido que se lea en una placa del club Boca Juniors o del Congreso, a Carrió se la podrá ver sólo en fotos, a Ben Laden en una estampilla de correo privado de Medio Oriente y a Bush en una estatua en una plaza perdida de Texas.

Lo que sí podrá verse, en vivo y en directo, y será imposible no ver, es lo que hoy se haya hecho por la educación.

Dentro de cincuenta años usted y yo seremos un recuerdo, o un olvido, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: para ellos será este país mal educado o bien educado, según lo que hoy se haga por la educación.

Dentro de cincuenta años no quedará ni rastro del debate sobre si está bien o mal que un niño use celular, si Maradona se droga o no se droga, si María Eugenia Ritó es mejor vedette que Emilia Attias.

Lo que sí podrá encontrarse en cada rincón del país son los rastros del debate que se necesita abrir hoy sobre la educación.

Dentro de cincuenta años no será más que un número lo que se invierte ahora en seguridad, no le servirá a nadie lo que se haya gastado en campañas políticas, no será ni recuerdo qué comportamiento tuvo la Bolsa este año o a cuánto cotizaba el dólar.

Lo que sí se notará visiblemente es lo que hoy se invierta para educación.

Dentro de cincuenta años usted y yo seremos el pasado, como lo serán Kirchner y Macri, Nazarena Vélez, Carrió y el autor de El Código Da Vinci, y María Eugenia Ritó y los jugadores del Mundial, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: a ellos les tocará un presente de país educado, según lo que se haga hoy por la educación.

Y quien haga hoy algo por ella, quien muestre verdadero interés y se ponga a trabajar ahora apasionadamente para mejorarla, extenderla, financiarla, multiplicarla, quien se desvele para que llegue a todas partes, para que nadie quede afuera por razones económicas o geográficas, para que tenga calidad y que la calidad sea gratis, quien entienda que un país mal educado es un país condenado a muerte, y modifique este destino, entonces su nombre no será del olvido: dentro de cincuenta años estará presente en todos los rincones del país, será recordado con admiración y respeto.

Y no será sólo estatua, o calle, o foto, o estampilla.

Mex Urtizberea

domingo, 31 de octubre de 2010

Un presidente que quiso todo el poder y se enfrentó a la prensa


"De aquí me van a sacar muerto", le dijo Néstor Kirchner a un amigo en la Casa Rosada cuando recién había asumido la Presidencia de la Nación. Llegó con debilidad a un país débil, e hizo de la fortaleza su principal ideología. Prefirió ser fuerte a ser bueno, justo o brillante. Y acumuló un poder inmenso, que por momentos producía temor. No se le puede cuestionar su habilidad para hacerse consistente en una república donde los presidentes volaban por el aire. Tampoco su enorme pericia para gobernar el barco con el viento de cola de la economía mundial.

Hizo mucho para que se enjuiciara a los militares asesinos y torturadores de la última dictadura militar, pero luego colonizó a los organismos de derechos humanos y los utilizó como escudos éticos para legitimar sus polémicas políticas domésticas. Negoció con picardía la deuda externa, pero quedó preso de pecados y supersticiones ideológicas y sin crédito internacional, como lo tuvieron y tienen Brasil y Chile.

Alentó una nueva y prestigiosa Corte Suprema de Justicia, pero al final se dedicó a hostigarla porque fallaba en contra de sus deseos. Tuvo gestos progresistas, como impulsar el matrimonio gay, pero se alió con lo más rancio de la derecha peronista y de la corporación sindical. Su política principal fue la división. Dividir para reinar, el truco más viejo del mundo. Cuando algún sector se le resistía ponía toda la voluntad y el dinero del Estado para dividir, crear batallas internas, atizar enconos y debilitar al adversario, a quien consideraba lisa y llanamente un enemigo.

Tenía una verdadera obsesión por controlar los medios de comunicación. Detestaba en la intimidad a los periodistas: puso a unos contra otros y montó con dineros públicos programas de televisión estatal o paraestatal para que se burlaran de ellos y se los desacreditara en campañas repetitivas y siniestras. Intentó de distintas maneras controlar el insumo básico de los diarios -el papel- para controlar así sus contenidos. Y procuró arrebatarle a varias compañías mediáticas señales de cable y frecuencias radiales. Se levantaba todos los días y mientras hacía ejercicios leía los diarios y se enfurecía. Cada media hora, a lo largo de todo el día y de todos los días del año, sus colaboradores más íntimos le acercaban informes de lo que había dicho cada comentarista o reportero en la televisión y en la radio. Y aplicaba en consecuencia premios y castigos con la publicidad oficial, que creció exponencialmente y sin control alguno durante siete años. Era una tarea que, como muchas otras, no delegaba: él mismo miraba las pautas y daba leña a los disidentes más molestos del periodismo argentino. Muchas veces telefoneaba a los dueños de canales o emisoras para quejarse por determinado periodista y a veces para pedir directamente su cabeza.

Quería editar la realidad, como lo había hecho en la provincia de Santa Cruz. Y esa utopía lo llevó a batallas homéricas contra la prensa, que para el kirchnerismo fue el enemigo número uno. Independientemente de esto, fue un hombre de fuertes convicciones, y siempre es conmovedor y a la vez espeluznante descubrir en las personas una fe ciega. Tuvo dos episodios cardíacos y le pidieron que cambiara de vida. Dicen que ya tenía secretamente decidido cederle a su mujer la próxima candidatura presidencial. Pero era incapaz de hacerle caso a los médicos y seguía adelante, controlando personalmente las cuentas de la economía, guerreando contra la prensa, cooptando dirigentes, negociando apoyos y haciéndose mala sangre por el inevitable desgaste del poder, que lo estaba abandonando, y por las convulsiones que provocaba su propia política de división y por la alta inflación que generaba su modelo económico.

Pero no podía parar. No podía parar. Seguía y seguía sin tener en cuenta los consejos, sintiéndose de algún modo inmortal o buscando inconscientemente un límite. "De aquí me van a sacar muerto". Su profecía se cumplió.


Fuente: Jorge Fernández Díaz y ElPaís.com

viernes, 15 de octubre de 2010

SI HUBIERA PASADO ACÁ…



El 5 de agosto de 2010 se produjo un derrumbe en el interior de la mina “Las Cometas”, en la provincia de San Juan, República Argentina. Como consecuencia de este accidente, 33 mineros argentinos quedaron atrapados a 622 metros de profundidad.

Este es el relato cronológico de los acontecimientos que siguieron a esta tragedia:

6 de agosto: El Gobierno niega la veracidad de los trascendidos. Adjudica las falsas noticias a un intento destituyente encabezado por Clarín, la Nación y las familias de los supuestos mineros.

7 de agosto: Ante la evidencia abrumadora, el gobierno acepta que hay un pequeño derrumbe que tiene provisoriamente inmovilizados a unos pocos mineros. Según el INDEC sólo son cinco y están a apenas ocho metros de profundidad.

22 de agosto: Luego de una intensa búsqueda llevada a cabo por los familiares, los mineros son localizados a más de 600 metros de profundidad. Al intentar avisarle a algún responsable del Gobierno, nadie responde los teléfonos. Todos los funcionarios se encuentran conmemorando el aniversario de la Masacre de Trelew, donde Néstor en un emotivo discurso, asegura que se salvó raspando.

15 de setiembre: Abrumado por las encuestas, el Gobierno llama a licitación para hacer la excavación y rescatar a los mineros. Gana la oferta más cara, la de Electroingeniería, que jamás cavó un miserable pozo ciego. De Vido cambia el auto.

16 de setiembre: Electroingeniería se gasta la plata de la excavación para comprar cinco FM que hablen bien del gobierno. Se hace una nueva licitación. Gana Cristóbal López, que de inmediato instala máquinas tragamonedas en la boca de la mina para hacer más amena la espera de los familiares. Los Kirchner compran un nuevo hotel en Calafate.

18 de setiembre: Ante estos fracasos, los familiares intentan resolver el problema por su cuenta. Buscan a un grupo de piqueteros desocupados y les ofrecen trabajo en la excavación. Desorientados por las carcajadas de los piqueteros, los familiares deciden excavar ellos.

20 de setiembre: Cristina apoya a los mineros y sus familiares por Twitter.

21 de setiembre: Una encuesta demuestra que la imagen positiva del gobierno es igual a la raíz cúbica de la imagen positiva de los mineros y sus familiares.

22 de setiembre: Cristina critica a los mineros y sus familiares por Twitter.

23 de setiembre: Cristina convoca al Salón Blanco a los gobernadores, a las Madres y Abuelas, a los empresarios amigos, a todo su gabinete, a D´Elía y Pérsico y a los jóvenes de la Cámpora. Toquetando los micrófonos denuncia que todos los mineros fueron miembros de los Grupos de Tareas. Como prueba, presenta el dramático testimonio de un cartonero con Alzheimer, que asegura haberlos visto entrar a la ESMA en un Falcon verde el 25 de marzo de 1976.

24 de setiembre: El cartonero compra 200.000 hectáreas en Santa Cruz a $3 la hectárea.

25 de setiembre: Se reúnen 300.000 personas en la Plaza de Mayo para protestar por la falta de respuesta del Gobierno ante el accidente en la mina “Las Cometas”. Cristina asegura en Twitter que Magnetto les pagó a todos. Esta hipótesis se repite en “6, 7, 8” e indigna a sus doce televidentes.

26 de setiembre: Ante 37 personas, Hebe de Bonafini llama a ocupar la mina y echar a los turros de los familiares, excavar con las manos hasta llegar a los turros de los mineros y decapitar a los muy turros con las palas. Sonriente, Aníbal Fernández comenta en Twitter: “Esta Hebe es unaaaa…”

3 de octubre: Se presenta Moyano en la excavación y bloquea el ingreso con cinco camiones. Asegura que como las carretillas utilizadas para sacar la tierra tienen una rueda, todos los familiares se deben afiliar al gremio de los camioneros.

10 de octubre: Guillermo Moreno invade el campamento de los familiares, reparte guantes de box y vocifera “¡Acá no excava nadie, ¿está claro?!”

12 de octubre: Para conmemorar el ex Día de la Raza, el canciller Timmerman asegura en Twitter, con elíptico lenguaje diplomático “¡Me recontracago en los mineros!”

13 de octubre: Los familiares, excavando clandestinamente, consiguen llegar a donde deberían haber estado los mineros. Sólo encuentran un cartel:


“ESTAMOS BIEN LOS 33. NOS FUIMOS A CHILE”


Fuente: ??? (no lo sé... pero no es mío)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Los costos de la pirotecnia


La presidenta Cristina Kirchner hablaba en público y por una cadena de televisión ,mientras le ofrecía protección al gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, y conjeturaba que le daría "asilo" en la Casa Rosada.

Eso fue lo de menos. Lo más notable es que se preguntaba si alguna vez la provincia sureña había sido intervenida.

Lo primero fue que no supo describir a Santa Cruz como lo que fue hasta el 15 de junio de 1955, cuando la ley nacional 14.408, promulgada por el presidente Juan Perón, la convierte en provincia argentina, un territorio nacional.

La definió como "distrito federal" o "distrito nacional" y ni siquiera mencionó que fue Perón el que la hizo provincia, pero lo notable es que, además, afirmó que Santa Cruz nunca había sido intervenida como provincia.

Insegura, lo miró en búsqueda de aval al pintoresco gobernador Daniel Peralta, que -naturalmente- acató en silencio, aceptando que tal intervención nunca había ocurrido. Todo lo contrario: la única vez que la provincia de Santa Cruz fue intervenida, sucedió durante un gobierno constitucional, en 1974.

El mandatario derrocado por el gobierno peronista fue el hoy fallecido Jorge Cepernic, ídolo de los Kirchner.

En verdad, el peronismo en el poder liquidó a nada menos que cuatro gobernadores justicialistas. Mendoza fue intervenida por la ley nacional 20.718, que le quitó el cargo a Alberto Martínez Baca.

Vino luego el turno de Santa Cruz, cuando el decreto 1.018 saca del medio a Cepernic. La siguió Salta, intervenida por el decreto 1.579, que eliminó del cargo al gobernador Miguel Ragone. Finalmente, ya en 1975, el gobierno justicialista interviene Misiones con el decreto 109.

Al margen de estas intervenciones, el propio Perón desplazó de sus cargos a los gobernadores Oscar Bidegain de Buenos Aires y Ricardo Obregón Cano de Córdoba.

Todos estos gobiernos, intervenidos desde un Poder Ejecutivo Nacional controlado por el justicialismo, habían sido definidos como "zurdos", o sea influidos por la tendencia revolucionaria del peronismo.

Resulta, así, curioso que la primera mandataria del país finja ignorar ahora la historia de la provincia que ella eligió como propia en 1976 y a la que representó como senadora durante años, ya en democracia.

Tiene que ver esto, hay que decirlo, con la irreprimible tendencia a la improvisación que caracteriza a muchos de sus discursos y declaraciones, pero -además- con otra tentación a la que cede el oficialismo una y otra vez, la que radica en distorsionar y rescribir la historia.

De modo que, con la misma frescura con que redefinieron como "compañero militante" a Osvaldo Papaleo, que la acompañó hasta el golpe de marzo de 1976, ahora han ignorado que Santa Cruz sí fue intervenida, que el destituido fue Cepernic y que los interventores fueron nombrados por un gobierno justicialista.

Todo esto, además, incluye un dato que, si no fuera tan dramático, es hasta tragicómico: quien en 1974 pidió y obtuvo el golpe contra Cepernic fue la madre del actual gobernador Peralta, Nélida Cremona de Peralta, que era una legisladora adicta a José López Rega en aquella época.

El actual gobernador alega que quienes han pedido la intervención federal de Santa Cruz son "golpistas". El pedido de intervención, que no tiene ninguna posibilidad de prosperar, fue mentado por partidos opositores tras la negativa del gobernador actual de reponer en su cargo al ex procurador Eduardo Sosa, tal como solicitó explícitamente la Corte Suprema de Justicia. Sosa, como se sabe, fue echado en 1995 por Néstor Kirchner porque se metía demasiado en las actividades económicas privadas del entonces gobernador.

Estos trapicheos y manipulaciones, políticas e históricas, se fueron dando en el contexto de una semana en la que el Gobierno tuvo malas noticias desde la central sindical perfilada como esencialmente diferente de la CGT.

En efecto, las elecciones en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) para renovar sus autoridades fueron un contraste para la lista encabezada por Hugo Yasky, muy cercana al kirchnerismo.

Aunque, como es habitual en la Argentina, los resultados eran cuestionados por ambas listas hasta ayer mismo sábado, todo indica que ganó el sector de Pablo Micheli, que remite ideológicamente a la tradición de Germán Abdala y Víctor De Gennaro y mantiene empatía con Proyecto Sur y fuerte diferenciación del Gobierno.

Al margen de la derrota electoral de los amigos de Kirchner en la CTA, hay un aspecto que corresponde subrayar a propósito de estas elecciones. Central autodefinida como expresión directa de las bases, la CTA se ufana de haber contado con la afiliación directa e individual de 1.200.000 trabajadores. Las cifras del recuento electoral, sin embargo, exhiben un resultado bien escuálido, porque no fueron a votar más de 200.000 personas, una cifra estimada con mucha generosidad, porque desde el grupo de Yasky blanquean apenas 173.000 votos.

La conclusión es inescapable: si la CTA tenía, según sus dirigentes, un millón 200 mil afiliados, quiere decir que fue a votar no más del 16 por ciento del supuesto padrón. Esto expresa que esta experiencia, armada sobre la base de una construcción de un modelo no burocrático y de auténtica participación democrática, exhibe una construcción bastante endeble por ahora, lo cual contrasta con la ruidosa campaña mediante la cual las calles de las ciudades fueron empapeladas con propaganda y los muros pintarrajeados con consignas a favor de cada lista.

Pero a la hora de contar los porotos, solo fueron a votar entre 180.000 y 200.000 de esos fantasmagóricos 1.200.000 afiliados, una radiografía de la indigencia civil argentina. La realidad, en definitiva, con su implacable veredicto. Y la mentira, a la que el país sigue apareciendo tan sometido.



Fuente: Pepe Eliaschev (@peliaschev)

martes, 14 de septiembre de 2010

Manual para el Oficialista 2010/11



Queridos Monitos y Monitas, Saltarines y Saltarinas de la Patria.

Estamos viviendo momentos de cambio y, ante la carencia de bajadas de línea eficientes y veloces, desde este humilde espacio nos tomamos el trabajo de acercarles una guía para poder sobrevivir lo que queda de joda.

1.- Debe adaptarse al entorno. No es lo mismo estar sentado al lado de un Radical Alfonsinista que de uno Cobista. El primero es un digno rival. Llega por herencia de apellido, no tiene idea de la gestión pública y hasta ahora no tiró una propuesta de Gobierno. Hasta genera cierta melancolía hacia lo que fue la campaña presidencial de 2007. El otro es un cerdo traidor que confundió la investidura del cargo con la capacidad de decir lo que le venga en gana. Es como Victoria Donda o el cerdo facho de Solanas, que vienen a cuestionar las bondades del modelo. En el hipotético caso de cruzarse con un Peronista anti kirchnerista, dígale que es un chancho burgués, que FAR, FAP y Montoneros son nuestros compañeros y que no necesitamos de sus anécdotas de viejo gorilón mientras tengamos a Hebe de Bonafini, Estela Carlotto, Juan Cabandié, Daniel Filmus, Carlos Kunkel y Luis D´Elía de nuestro lado. Si le pide el carnét de afiliación, dígale que Carlos Heller no lo tiene y sin embargo fue candidato. Ante la posibilidad de que le recuerde de que Perón declaró la guerra a la subversión, dígale que era un títere de las corporaciones y que si Evita viviera, sería Cristinista.

2.- Es probable que se sienta desalentado por la marcha de las encuestas. A no desanimarse. Sugerimos que empiece a abrir el paraguas de a poquito, como ya están haciendo varios compañeros. Dependiendo de la información que maneje su interlocutor, puede seguir hablando tranquilamente del 40%. En caso contrario, es conveniente que empiece a posicionarse como primera fuerza opositora. No será el primero en hacerlo.

3.- Prepárese para la improvisación. Años de idas y vueltas, panquequeadas en el aire, avances y retrocesos ya tienen que haber generado algún proceso de automatización en su precaria oratoria. Próximamente deberá justificar la posible fórmula presidencial para el 2011. No va a ser fácil tener que defender la transa de Sabatella, la inútil de Marcó del Pont o el neofelpudo Segito Massa. No espere a saber si Néstor sigue en marcha o termina con la chata incorporada. Si no bajan órdenes, improvise.

4.- Cualquier cuestionamiento hacia las políticas de este Gobierno, diríjase sin ánimo de cansar hacia los informes de TVR, 6,7,8 o Duro de Domar -no importa cuál de los tres, el informe será el mismo- o alguna tapa de Tiempo Argentino, Revista 23 o pasquines similares. Sin embargo, no abuse. Recuerde que los únicos que pueden tolerar un año entero escuchando todos los días de la semana, informes sobre Clarín, Macri y Carrió somos quienes conformamos esos 2,1 puntos de rating que cosechan esas emisiones televisivas. Así y todo, siempre que se sienta en una encrucijada, diríjase a la Salida de Emergencia: todo es culpa de los militares.

5.- Ante cualquier medida que no genere impacto populista, lo mejor es vincularla con la dictadura (Véase Punto 4). En caso de ser cuestionado con argumentos aparentemente irrefutables, mostrar leve exaltación, poner media sonrisa de costado y, buscando complicidad en alguien del entorno, responder con alguna burrada sacada de contexto.

Ejemplo:

A:
Pero el Código Civil fue reformado por Onganía y nadie lo revisó todavía.

B:
Eh, tas mostrando la hilacha, gorilón. Falta que digas que con los militares estábamos mejor, facho.

Como podrán apreciar, con este fácil latiguillo podrán escapar a cuestionamientos molestos, que podrían derivar en por qué no demolemos la mitad del Estadio Monumental, o por qué no hacemos una murga en la Autopísta 25 de Mayo, un Carnaval Carioca en la Perito Moreno, una Feria de la Cultura Latinoamericana en el Parque de la Ciudad o un Museo de la Memoria al Aire Libre en la Reserva Ecológica.

6.-
Hay una actitud que ya hemos empezado a notar en varios transeúntes de la vida de la mediocridad. Es un comportamiento bastante original y muy loable para aquellos sujetos que tienen un freezer de frigorífico entre las costillas. Cuando se refiera a alguna medida del Gobierno Nac&Pop, hágalo en terminos de ambivalencia.

Ejemplo:

-Este es el Gobierno menos malo desde la vuelta de la democracia. Así y todo, hizo muchas cosas con las que no estoy de acuerdo.

Ya lo habrán observado en estudios de campo. En algunos casos esta actitud es una cualidad innata, por lo cual podríamos llega a hablar de un instinto de supervivencia no muy distinto de la ameba que se aleja a tiempo de las corrientes que la llevan hacia aguas que no son de su agrado.

Siguiendo estos sencillos tips, el camino hacia la liberación nacional sigue siendo un hecho. En caso de no encontremos el GPS, siempre que haya seguido al pie de la letra cada uno de estos consejos -sobre todo el Punto 6- podrá sobrevivir sin mayores sobresaltos y reacomodarse ideológicamente luego de 2011. Cómo lo ha hecho hasta ahora.



Fuente: http://relatodelpresente.blogspot.com/